La perspectiva de la historia

Es notable que recién en esta época estamos logrando adoptar una perspectiva revisionista acerca de las creencias que tenemos sobre las eras de la historia que nos precedieron. Conceptos tan estigmatizantes y dualistas como los de “edad de oro” o “edad oscura” se están relativizando, a la luz de nuevos descubrimientos pero, sobre todo, por un cambio en nuestra perspectiva acerca de los procesos históricos y culturales.

Seguramente, la percepción propia de las personas del tiempo en cuestión ha sido muy diferente a la idea que tenemos de su tiempo. Así, una persona natural del Medievo europeo seguramente no veía nada parecido a un “oscurantismo”. No veía una pérdida de valores que eran propios de los tiempos previos, ya fuera la ley romana, las costumbres germánicas o la religiosidad pagana. No veía tampoco los poderes que movían sus piezas en el continente y en los siglos, como ajedrecistas corporativos, los Estados Nacionales emergentes, la Iglesia, las Órdenes religiosas, las dinastías de mercaderes ennoblecidos…

El paso del tiempo brinda perspectiva –en el sentido de poder observar los hechos y momentos históricos como pasos o etapas de procesos mayores. ¿Cómo describirán nuestros descendientes, dentro de algunos siglos, los hechos y momentos que vivimos hoy en día, a la luz de una visión de procesos, contemplando la escala histórica y situando cada cosa en su lugar? ¿Qué dirán acerca de las corporaciones y colectivos que hoy influyen –muy concientemente– en el movimiento de las ideas, modas y tendencias?

Seguramente no podamos saberlo, es necesario el paso del tiempo para lograr perspectiva. Pero hagamos este ejercicio: pensemos que somos gente del futuro mirando este tiempo –del mismo modo que somos gente del “futuro” a los ojos de cualquier época histórica–, tomemos distancia del “espíritu de nuestro tiempo”, y formulemos algunas preguntas como “¿cuáles son las fuerzas en conflicto?, ¿qué personajes son –solamente– un títere de colectivos sociales o fuerzas sociohistóricas?, ¿cuál es el siguiente paso de este proceso histórico, siguiendo la tendencia que lleva este tiempo?”.

Puede que el resultado de este pequeño ejercicio nos resulte abrumador. “Qué época triste”, “había un gran potencial, pero fue desperdiciado”, “tendría que haber sido diferente”, “en otras manos habría habido resultados fenomenales”.

Ahora, recordemos una premisa sencilla, y mantengámosla presente todo cuanto nos resulte posible:

Podemos ser –somos– una fuerza sociohistórica. Nosotros decidimos en qué dirección nos movemos. Cada elemento hace al conjunto. Está en nuestras manos.

Jaime San Martín Barzi

2 opiniones en “La perspectiva de la historia”

  1. Creo que el ser humano muchas veces pierde de vista los momentos sociohistoricos vividos.cada uno tiene una percepción distinta dentro del contexto que de mueve..son preguntas muy profundas y filosóficas.coincido con tu articulo pero muchas respuestas están en nuestro espiritualidad y poder ver el potencial que cada uno trae para ese momento socio histórico y generar con el aporte de cada uno cambios inconmensurables.Muy bueno Jaime

    1. Coincido plenamente, Susana, de eso se trata la tarea que realizamos las personas que buscamos una mayor conciencia, buscando y creando herramientas que inspiren y asistan a cada persona a descubrir sus potenciales y explotarlos al máximo. Gracias por tus palabras.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.